Miércoles, 22 de abril de 2026
A medida que la nieve se derrite en Hokkaido, una pequeña vida comienza a brotar silenciosa pero poderosamente en un rincón tranquilo del jardín.
El croco, también conocido como azafrán de primavera, es una "flor que anuncia la primavera" que señala el final del largo y duro invierno antes que cualquier otra flor.
Una flor con un encanto misterioso, perfectamente descrita por la frase mística: "¡un mensajero que trae la luz de vuelta de la oscuridad!".
Los vibrantes colores de los crocos —blancos, morados y blancos con rayas moradas— iluminan la tierra aún fría tras la persistente nevada.
Los crocos florecen con la luz del sol y cierran sus pétalos silenciosamente por la noche. Su ciclo de sueño y vigilia, que va aumentando gradualmente con la llegada del sol primaveral, es sorprendentemente similar al de un ser humano.
¡Nos volvemos a ver este año!
Cada año, por estas fechas, siento la necesidad de dedicarle esas palabras a esta querida criatura. La alegría de haberla conocido brota suavemente desde lo más profundo de mi corazón.
La primavera en Hokkaido no llega de forma grandiosa ni ostentosa; llega con discreción. Pero dentro de esa discreción reside un profundo respeto por la vida y la alegría del reencuentro.
Los crocos que florecen en los jardines de la ciudad de Hokuryu también hoy claman silenciosamente por la llegada de la primavera.
◇ noboru y ikuko